Diego Spatafore, fotógrafo destacado a nivel nacional.

Diego Spatafore, el fotógrafo que retrata La Araucanía: 

“La muerte de mi hermano me llevó a tomar enserio la fotografía”

“Para mí una imagen se convierte en fotografía cuando se imprime”

No había un producto que rescatara lo mejor de La Araucanía y que además se le pudiera entregar a los turistas que llegaban a la zona.

El punto de inflexión fue un episodio muy doloroso ocurrido en 2005, cuando falleció mi hermano en un accidente, se ahogó en un lago y creo que eso fue un golpe muy duro, pero también un aliciente porque mi hermano era un hombre que hacía lo que le gustaba.

Sí, por mi padre, que era un apasionado por la naturaleza, eso es algo que se transmite y creo que acá en el sur, lamentablemente desde el aire se puede apreciar el desastre que hace el hombre en la naturaleza.

Conaf es una institución nefasta. De partida el gran presupuesto que tiene Conaf es para cuidar los bosques de las forestales, no es para cuidar el patrimonio natural del país.

La parte importante de la tecnología es que te permite en cosa de segundos ver la imagen que se captó, pero para mí una imagen se convierte en fotografía cuando se imprime.

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Diego Spatafore (de 45 años) termina una charla ante un auditorio repleto de gente. Suena su celular y no duda en responder, sabe que en unos minutos deberá subir a un helicóptero o a una avioneta para registrar desde el aire los pasajes más increíbles que ofrece La Araucanía. 

Así de ajetreados son algunos días para Spatafore, pero se lo toma con calma. Si bien este trasandino nació en Buenos Aires, pasó gran parte de su infancia en Río Gallegos, en la Patagonia, hasta que su familia decide mudarse a Chile en1991, cuando tenía recién 17 años.

Este profesional cuenta que conoció la fotografía gracias a su padre, pero que la pérdida de uno de sus hermanos en un accidente lo llevó a tomar más enserio lo que hoy es su pasión.

Cuenta que “eran de tomar largas vacaciones y a mi padre le gustaba hacer fotografías, diapositivas y en uno de esos viajes le pedí su cámara, una Minolta, le dije que me explicara los conceptos básicos y comencé a hacer fotos.

Diego Spatofore comenta que esa experiencia de las primeras imágenes resultan inolvidables y que luego tomó un curso de revelado blanco y negro. Confiesa que como todo adolescente –que quiere hacer de todo–, el gusto por la fotografía le duró dos años “y después no saqué más fotos hasta 2003”.

Este trasandino se ha especializado en fotografías de paisajes y tomas aéreas, mostrando las bondades de La Araucanía y el sur de Chile a todo el mundo. Su trabajo lo plasmó en cuatro libros: “Tesoros de La Araucanía”, “Tesoros de La Araucanía desde el Cielo”, “Araucanía, Región de Volcanes” y su última obra publicada a fines del año pasado “Terra Volcano” 

En los últimos años este destacado fotógrafo ha dictado charlas en universidades nacionales y extranjeras, dando cuenta de su intensa labor, que no sólo revela su mirada estética del entorno, sino también su preocupación por el medioambiente.

¿Qué te motivó a sacar fotos en La Araucanía?

  • Cuando volví comencé a recorrer la Región en mountanbike, hacía mucho deporte y mientras recorría estos paisajes, decía: ¡pucha qué lindo! y comencé a sacar fotos. Me compré la primera máquina digital, que tendría dos megapíxeles y una vez en invierno fui al Conguillío, recuerdo que le mandé una foto a Diego Benavente de CorpArauanía, que le gustó mucho y me dijo que había que hacer algo y yo le dije un libro. No había un producto que rescatara lo mejor de La Araucanía y que además se le pudiera entregar a los turistas que llegaban a la zona

¿Pero cuál fue el punto de inflexión?

–El punto de inflexión fue un episodio muy doloroso ocurrido en 2005, cuando falleció mi hermano en un accidente, se ahogó en un lago y creo que eso fue un golpe muy duro, pero también un aliciente porque mi hermano era un hombre que hacía lo que le gustaba, optimista, quizás demasiado. Ese golpe fue lo que me llevó a decir: tengo que hacer lo que me gusta, lo que me apasiona. Comencé a salir más a hacer fotos, comencé a volar, mi hermano era un apasionado de la aviación, yo no soy piloto, pero me apasiona la fotografía aérea. Esta idea de plasmar los mejores paisajes de La Araucanía se convirtió en una realidad 2007, cuando salió el primer libro “Tesoros de La Araucanía” y de ahí no paré más. 

¿Esta conciencia de cuidar lo que nos rodea, de cuidar el entorno, es un legado de tu padre?

Sí, por mi padre, que es un apasionado por la naturaleza, eso es algo que se transmite y creo que acá en el sur, lamentablemente desde el aire se puede apreciar el desastre que hace el hombre en la naturaleza.

¿Cuidamos hoy la naturaleza?

–No hay conciencia, no hay conciencia de la gravedad de lo que está ocurriendo, el planeta ya no resiste más y en esta región sobre todo. En La Araucanía al año se deben quemar en las combustiones lentas unas cinco mil hectáreas de bosque nativo. Y nadie hace nada por cambiarlo. La verdad es que la situación es crítica, uno también lo ve en los organismos del Estado, Conaf es un desastre, tiene los parques nacionales abandonados. En Chile sí hay lugares que dan una cuota de optimismo de que no todo está perdido, como lo que hizo Tompkins de conservar una parte hermosa del país, ahora se lo pasaron a Conaf, que es una institución nefasta, que no va a cuidar todo lo que dejó Tompkins.

¿Y qué se podría hacer para generar un cambio?

–Lo que pasa es que se necesita una política de Estado. Y desde ahí parte todo, si desde la presidencia no hay una real conciencia de que hay que cambiar las políticas públicas, no se puede hacer mucho. Esta generación que viene ahora está tomando mucha más conciencia que la gente mayor, creo que todo lo que se ha hecho es poco.

¿Qué opinas de la llegada de las forestales a la zona?

–Creo que también han sido nefastas, si bien fue una  gran ayuda para el desarrollo de Chile en un comienzo, ahora ya se escapó de las manos. El gran conflicto que tiene La Araucanía hoy se genera por la llegada de las forestales, que lamentablemente cometieron muchos errores que no los han sabido subsanar, pero es así, mientras en esta región no se prohíba el cultivo de las plantaciones de pino y eucaliptus, no habrá solución.

¿Cuál es la imagen que más te ha indignado respecto al deterioro del medioambiente?

–Bueno, el incendio de China Muerta. Ahí me toco justamente sufrir las consecuencias. Hace unos 10 años con unos amigos compramos un fundo en la Reserva China Muerta para conservarlo, para hacer un trabajo grande y eso en un mes se perdió todo, se quemó todo ¿Por qué? Por la ineficiencia de Conaf.

¿Qué se siente ver que el patrimonio y parte de la naturaleza queda reducida a escombros?

–Mucha tristeza, para mí fue ver morir algo que nunca más se podrá recuperar, entonces es lamentable. Conaf es una institución nefasta. De partida el gran presupuesto que tiene Conaf es para cuidar los bosques de las forestales, no es para cuidar el patrimonio natural del país y además es una institución donde los guardaparques son meros cajeros. Yo jamás he visto a un guardaparques en un sendero, en los 20 años que llevo recorriendo esta región, nunca me encontré en un sendero con un guardaparques que esté cuidando, que esté vigilando, que se preocupe que la gente no bote basura.

UNA FOTO

¿Qué es la fotografía para ti?

–Para mí la fotografía es la mejor forma de plasmar lo que es esta tierra. Es un medio de comunicación muy poderoso, que puede transmitir cosas muy positivas o cosas muy negativas. En mi caso trato de mostrar lo lindo, rescatar lo bueno, es lo que permite plasmar lo maravilloso de esta zona.

–¿Cuándo una foto es buena para ti?

–No cuesta mucho la selección, cuando hago un vuelo de dos o tres horas, la cantidad de fotos que tomo no son tantas, pero uno desde el aire sabe cuándo tienes una buena foto., con el tiempo el ojo se estrena. Hay fotos que salen de casualidad, pero el 70% de las fotos aéreas están planificadas.

¿Qué ha significado le irrupción de la fotografía digital en la profesión?

–Yo creo que profesionalmente y económicamente no ha ayudado para nada. Ha sido muy malo, porque pasa mucho que hay quienes regalan fotos para las portadas de diarios y revistas y la prensa no les paga nada. Para el fotógrafo que se dedicaba al fotoperiodismo, la avalancha tecnológica terminó por matar ese trabajo. Hoy los fotógrafos tienen que reinventarse trabajando en educación, en publicidad, pero hoy los diarios están despidiendo a sus reporteros gráficos y esa es una realidad. La parte importante de la tecnología es que te permite en cosa de segundos ver la imagen que se captó, pero para mí una imagen se convierte en fotografía cuando se imprime.

¿Si tuvieras que recomendar un lugar para hacer fotos, qué recomendarías?

–Araucanía Andina, toda esa zona de los volcanes, yo amo los volcanes, es el lugar escénico por excelencia.

¿Cuál es tu mejor foto?

–Cuesta elegir la mejor foto, pero me gusta mucho una foto que le hice al volcán Llaima cuando estaba en erupción y que es la portada de mi último libro, es una fotografía especial para mí.

¿La fotografía de prensa es cruda?

–La fotografía de prensa muestra lo peor del ser humano.

Pie de foto

Diego Spatafore ya trabaja en su quinto libro, y si bien no adelantó mucho, dijo que será una sorpresa imperdible. 

En un helicóptero o una avioneta, este amante de la naturaleza recorreré cada rincón de La Araucanía para plasmar su belleza.

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